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11 enero 2011

El recorrido

El día era más soleado que de costumbre, ella esperaba en la parada de buses, su rostro joven estaba lleno de arrugas temporales, esas que aparecen cuando frunces el ceño, ya sea como gesto de enfado o preocupación. Fueron veinte minutos de espera, tomo el autobús, se alegro de encontrar un asiento cerca de la ventanilla, saco de su morral un reproductor de música y mientras se quedo mirando fijamente por la ventanilla, se distrajo al ver una serie de rostros pasajeros y en su mente les creo una historia improvisada con un final feliz.
Fotografía por Drew Robinson
Fotografía por Mari Martinez 
Repentinamente cae una gota en su cuello, eran sus lagrimas, no eran lagrimas por lastima, ni de alegría, ni de rabia, ni tristeza; eran lagrimas de decepción, pero no una decepción amorosa, ni de luto, ni dolor físico, ella estaba decepcionada de sí misma, estaba cansada de anteponer la felicidad de los demás ante la suya, estaba cansada de fracasar, actuaba como marioneta, para encajar en un cuadro familiar que buscaba reflejar la perfección. Sus fuerzas se esfumaban y se volvía conformista. Ya no era la chica de antes, ya no era fuerte, no como antes.

Se sintió sola en aquel bus, el trayecto se le hizo cada vez más lento, el tiempo se volvió su enemigo y se detuvo, pero a ella no le importo, ella seguía derramando lagrimas, aquella tarde soleada había desaparecido, ella sentía frio, escuchaba fuertemente los latidos de su corazón, sentía como la sangre bombeaba en su rostro, sentía un ardor en sus ojos; seguían llenos de lagrimas, trataba de contenerse, no quería sollozar, aunque no veía nada a su alrededor, ella sabía que no estaba sola.
Fotografía por Alex Dram
En todo el camino reflexiono sobre su vida, seco sus lagrimas, se puso anteojos oscuros, sonrió, y supo que estaría bien, sintió nuevamente el sol picante en su piel, el tiempo volvió a correr, se levanto de su puesto y pidió la parada, se bajo en el centro de la ciudad, sintió un viento fuerte que casi la arrojo al suelo, pero siguió caminando, siguió aguantando, ella sabía que era una chica fuerte y brillante, con sueños agradables que cumpliría, incluso cuando su alma se encontrara cansada y pesada, ella se levantaría e iría detrás de sus sueños.

Siguió tropezando; perdió una gran batalla, pero no la guerra. Decidió volver a respirar esperanza, acelero el paso, esquivo huecos, se esforzó en mover montañas, enfrento un largo camino y transformo su destino.
Fin.
Copyright © JotaPao Aguirre 2011 

4 comentarios:

Federica A. dijo...

Buscando el final feliz.

MILY ARAGÓN dijo...

te diria que la entrada esta fantastica pero me quedo corta, muy corta :)

Juan dijo...

Excelente!

alessandra nitti dijo...

very nice blog :-)

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